Te animas este Jueves Santo a preparar tu propio pan ácimo

¿Te animas este Jueves Santo a preparar tu propio pan ácimo?
Si eres de los que estos días elaboras tu propio pan para no salir de casa, lánzate hoy con el pan ácimo, el que partió Jesús en la Última Cena.
El Jueves Santo, los cristianos recuerdan la Última Cena que Jesús compartió con sus discípulos antes de morir en la Cruz. Estos días de confinamiento para evitar la propagación del coronavirus, en Aleteia te animamos a elaborar el pan ácimo, un pan sin levadura que preparaban los judíos para celebrar la Pesah, la Pascua.
La Pesah es también la fiesta del pan ácimo, el Matsot. La Torá ordena tomar durante siete días este pan no fermentado para recordar la huida de Egipto que obligó al pueblo de Israel a salir con el pan horneado pero no lo suficiente y, por falta de tiempo, no pudo elevarse. El pan es el alimento más básico para el hombre. Ya es mencionado en el Génesis: “Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra pues de ella fuiste sacado”.

El pan ácimo en concreto fue la comida ideal concebida por los egipcios para sus esclavos judíos. Era barato, de sencilla preparación y lenta digestión. Por todo ello es considerado el pan de los pobres y a los judíos les recuerda la condición humillante de su cautiverio, su miseria, su amargura y sufrimiento. Pero también tras la huida, el mismo pan sin fermentar, que fue su primera comida al salir de Egipto, adquirió otro gusto, el de la libertad, y así lo llaman también, el pan de la libertad.


El pan de la Primera Eucaristía
Este pan lo recordamos especialmente hoy, Jueves Santo, día en el que celebramos la institución de la primera Eucaristía. Estaba Jesús en el cenáculo con sus discípulos. Celebraban la fiesta de la Pascua Judía. Pronto lo apresarían, pronto moriría. Jesús se despedía. Bendijo y partió el pan, el pan ácimo, y nos lo entregó diciéndonos: “Tomad, este es mi cuerpo”. (Marcos, 14, 22-24) Y así, Él continúa hoy con nosotros.
Muchos estos días no podemos recibir a Jesús Eucaristía. Vivimos una Semana Santa especial y hacemos comunión espiritual. Nos encantaría recibirle sacramentalmente pero no podemos.
Muchos también elaboramos estos días nuestro propio pan, para no salir con tanta frecuencia de casa y evitar así ser contagiados o contagiar de covid-19 a los demás.
Por eso, hoy en Aleteia te proponemos preparar tu propio pan ácimo para, además de unirte en oración a la celebración de la Última Cena del Papa Francisco en el Vaticano o bien a la de tu parroquia o comunidad, puedas vivir con un poco más de profundidad estos días. Una actividad que, por supuesto, también puedes hacer con niños y aprovechar la ocasión para hablarles de Jesús y de la historia de ese pan.


RECETA: PAN ÁCIMO
Harina blanca (o integral, según su gusto): 100 g
Agua: 50 ml (aproximadamente.)
Sal: 1/2 cucharadita
Precalentar el horno a 200 ° C
En un bol grande, mezcle la harina y la sal
Ahuecar la mezcla dejando “un pozo” donde agregar el agua gradualmente hasta obtener una bola de masa homogénea y no pegajosa. (Si se pega, agregar más harina).
Dividir la masa para preparar distintos panes pequeños.
Extender la masa y darle forma (como en las fotografías)
Pinchar la masa con un tenedor.
Hornee en una bandeja cubierta con papel para hornear durante entre 10 y 15 minutos a 200 ° C.
Sacar el pan del horno cuando aparezcan pequeñas manchas marrones que indican que ya está listo.

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