Niñera Dona Hígado A Niña Con Enfermedad Terminal

Cuando Kiersten Miles de 22 años, acordó cuidar a los hijos de George y Farra Rosko: Mattea de 7, Trey de 5, y la bebé Talia de 9 meses, asumió que el trabajo sería como cualquier otro trabajo de verano haciendo de niñera. Sin embargo, pocas semanas después de haber empezado, se volvió evidente que Miles no era “un niñera más del montón”.


Talia tenía atresia biliar, una rara enfermedad hepática que afecta a 1 de cada 18.000 bebés. La enfermedad hace que los conductos biliares que normalmente drenan a la vesícula biliar se bloqueen, dejando la bilis acumulada para causar un daño irreparable al hígado. Si bien hay soluciones temporales disponibles, la única solución permanente es un trasplante de hígado. Sin uno, el médico de Talia dijo que probablemente no viviría más allá de los dos años. Para los Rosko, este era un destino que ya habían aceptado.

Aunque Talia estaba en lista de espera para un hígado, los Rosko tenían miedo de ilusionarse de más. Pero luego la esperanza llegó a su puerta, en la forma de una desinteresada estudiante universitaria de 22 años.

Miles sabía sobre la condición de Talia cuando comenzó su empleo. Su amiga conocía a los Rosko desde hacía mucho tiempo y fue quien le presentó la familia a Kiersten. Pero ese verano fue cuando supo que todo lo que la bebé necesitaba para sobrevivir era un trasplante de hígado. Aunque Kiersten siempre ha sido donante de sangre, nunca había pensado en la donación de órganos vivos. Además, no sabía que era posible donar parte del hígado.

Cuando Miles se enteró de que Talía estaba en una lista de espera, hizo algo que nadie imaginaba – le ofreció a la pequeña su propio hígado.

Aunque los padres de Talia estaban encantados de que Kiersten quisiera hacer una donación, fueron cautelosos al permitir que su niñera, una joven que acababan de conocer, tomara una decisión tan grande.

“Nunca buscamos a un donante de órganos, y nunca le preguntaríamos a nadie si quisiera donar, especialmente a alguien que no conocíamos tan bien”, dijo Rosko. “Quería asegurarme de que ella sabía que esto no era como donar sangre… que era una cirugía grave y que tenía que hablar con su familia sobre esto. Dijo que ya había hablado con su madre y estaba lista para hacerlo. Estaba muy segura de que esto era algo que ella quería hacer”.


Primero le recomendaron hablar con sus padres sobre esto. La madre de Miles estaba de acuerdo con todo.

“Hablé con mi madre después de investigar y luego conversé con Farra”, dijo Kiersten. “Mi madre me ha apoyado durante todo el proceso. Ella sigue diciendo lo orgullosa que está de mí y le dice a la gente que no estaba realmente sorprendida de que yo quisiera hacer esto”.

El 11 de enero de 2017, justo siete meses después de que se conocieron, Kiersten y Talia fueron al Hospital de la Universidad de Pensilvania y al Hospital de Niños de Filadelfia para su operación de 14 horas. Primero, los doctores le dieron anestesia a Kiersten y le extirparon parte de su hígado, y luego inmediatamente realizaron un trasplante a la pequeña Talia.

La operación fue un éxito.

Aunque Kiersten ya no trabaja para los Rosko, dice que no cambiaría nada.

“Definitivamente creo que es importante difundir la conciencia sobre la donación de órganos vivos y la donación de órganos en general”, dijo Miles. “No creo que muchas personas sepan que puedes donar una parte de tu hígado, la mayoría solo escucha sobre la donación de un riñón. Después de pasar por todo el proceso de principio a fin, estoy 100 por ciento segura de que lo volvería a hacer”.


“Convirtió una situación desesperada en una situación de esperanza”, dijo Rosko. “Sin Kiersten estaríamos sentados esperando a que un donante fallecido venga a salvar a Talia. Estaríamos viendo a nuestra bebé deteriorarse. Sin Kiersten no sé dónde estaríamos… para ser honesta, realmente no quiero pensar en eso”.

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