Bebé adoptada no quiere que su mamá la toque, 5 años más tarde la verdad sale a la luz

Unos de los mayores sueños de cada pareja en el mundo siempre será tener hijos, pero muchas veces las cosas no salen como se planean.


Para Tina Traster y su esposo no fue nada fácil tener hijos como llegaron a pensar, resulta que después de muchos intentos años tras años, al fin lograron alcanzar su sueño, pues al menos lograron la adopción de una niña.

Llamaron a la niña Julia, estaba hospedada en un orfanato antes de ser adoptada. Todo paso en Siberia, Rusia cuando la pequeña llegó a la vida de la pareja, apenas tenia 8 meses de edad.

Con lo que no contaron era que lo inesperado llegaría. ¡Tina vio algo que no andaba bien!

Bebé no quiere que su madre adoptiva la toque


Casi siempre la gente piensa que adoptar un niño es cosa fácil, un proceso feliz que termina con un niño que consigue un nuevo hogar.

Lo que no saben es que la realidad puede ser muy diferente. Tina y Rick adoptaron a Julia en un orfanato de Rusia en el año de 2003. Ambos tenían 40 años.


Ellos pensaron que la pequeña los iba a querer y se acostumbraría rápido a ellos, cuando de repente se dieron cuenta de que algo andaba mal. Julia no mostraba sentimientos hacia ellos de ningún tipo.

No manifestaba ni siquiera una mirada de amor a su madre, no le daba la oportunidad a Tina para tomarla por los brazos y eso la ponía triste.

Esa situación afectó bastante a Tina, no sabía cómo actuar frente ante tal situación. Ella pensaba que era una mala madre porque su propia hija la rechazaba una y otra vez.


”Yo caí en una depresión, pensaba que había cometido un terrible error. Quizá no debía ser madre”, escribe Tina en su blog.

No hubo nada que Tina no hacía para que su hija mejorara y le diera la oportunidad de quererla, lamentablemente eso no pasaba. El tiempo fue pasando y Julia empezó la guardería, pero eso fue muy problemático.

Cada vez que la madre pasaba a recoger a la niña a la escuela, notaba que Julia siempre estaba sola. A veces incluso debajo de un escritorio.


La pobre mujer estaba desesperada y necesitaba a alguien con quien hablarlo para que le diera una mano con dicha situación. Fue cuando tomó la decisión de visitar al pediatra para hablarle del comportamiento de su pequeña y allí escuchó por primera vez hablar del trastorno reactivo de vinculación.

Julia tenía síntomas que muchos niños abandonados en orfanatos, cuando aún son muy pequeños, normalmente presentan.


Es una condición poco habitual pero grave, que impide a los bebés y niños pequeños construir lazos emocionales saludables con sus padres.

Julia esquivaba a su madre porque estaba traumatizada y no había recibido de sus padres biológicos los cuidados necesarios. Pero Tina y su marido, Rick, decidieron que no querían darse por vencidos con su hija Ellos iban a luchar para que la hija estuviera bien. Estaban dispuestos a todo para entender el diagnóstico y entender a Julia.

Poco a poco, Tina y Rick consiguieron que su hija mejorase, un viaje del que Tina habla en su libro Rescue Julia Twice (Rescatar a Julia dos veces).


” Ella me ha permitido que sea su madre. Y es un honor haberme ganado su confianza, porque yo sé que ella lucha cada día con sus demonios”, escribe Tina en su libro.

Julia vive ahora, en muchos sentidos, como otros muchos niños. Le encantan los animales, toca el violín, y su película favorita es Pinocho.


La familia está muy, muy orgullosa de su hija, y ahora por fin siente la seguridad y confianza que todos los niños del mundo se merecen.

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