8 cosas que hacemos a diario y que nos hacen engordar un montón

Entre otras muchas cosas, la función del metabolismo es aprovechar los nutrientes de los alimentos que ingerimos, convirtiéndolos en la energía que nuestro cuerpo aprovechará después. Si bien es cierto que se trata de un concepto muy grande, existen muchas cosas simples, incluso sencillas, que podemos hacer para aumentar el metabolismo, hacer que nuestros organismos funcionen de una manera más eficiente y que comiencen a quemar grasa, tengas “buenos genes” o no. Es por eso que a lo largo de este artículo queremos que aprendas sobre algunos errores comunes que probablemente cometas y que te están haciendo engordar por momentos…

1. Dormir poco y mal
Si tienes privaciones crónicas del sueño, no te sorprendas si ganas varios kilos sin comer prácticamente nada, ya que la falta de sueño causa serios problemas metabólicos. Quemas menos calorías, pierdes el control del apetito y experimentas un aumento en los niveles de cortisol, lo que provoca un mayor almacenamiento de grasa. Además, también conduce a una tolerancia a la glucosa alterada, como la capacidad del cuerpo para utilizar el azúcar como combustible. Si dormir poco y mal es algo normal para ti, trata de solucionarlo, sobre todo si tu objetivo es la pérdida o el mantenimiento de peso.

2. Comenzar el día deshidratado
Una de las mejores formas y más baratas de activar el metabolismo es beber agua (uno o dos vasos) poco después de despertarte. ¿Por qué? Durante el sueño, la función metabólica del cuerpo se desacelera, y a menos que te levantes en medio de la noche para beber un poco de agua, no recibirás ningún líquido. Los expertos sugieren que es rehidratar el organismo antes de volver a estresarlo con cualquier otro alimento o bebida. Así que ya sabes, bébete algún vaso de agua antes de acudir rápidamente al café. Además, los estudios han demostrado que el té puede estimular la lipólisis (descomposición de la grasa) y bloquear la adipogénesis (formación de células adiposas). Con lo cual, mucho mejor el té que el café para bajar de peso.

3. Ingerir demasiada cafeína
Numerosos estudios indican que la cafeína puede aumentar considerablemente el metabolismo por la mañana. Sin embargo, si se consume a lo largo del día junto con otras bebidas cafeinadas, podría provocar el efecto contrario, ya que es un supresor natural del apetito. Si la ingieres constantemente, es posible que comas poco, o que no te des cuenta de lo hambriento que estás, hasta que llegues a casa por la noche. Si no comes en un buen intervalo de horas, tu metabolismo se vuelve lento, y cuando cenas, en lugar de usar esa comida para obtener energía, tu cuerpo la almacena como grasa, en caso de que se vuelva a privar de ella.

4. No comer carbohidratos
Aunque es cierto que comer demasiados carbohidratos refinados puede obstaculizar la salud y los objetivos de pérdida de peso, comer muy pocos puede tener un efecto similar. Eso es porque cuando hacemos ejercicio, nuestro músculos necesitan reservas de glucógeno de los carbohidratos para obtener energía; si no tienen lo suficiente, no pueden crecer. Eso es malo porque cuanto más músculo puedas conservar, más calorías quemarás en reposo. Pero eso no es todo. Si tus músculos son privados de energía, no podrás ejercitarte tan intensamente como lo harías de otra manera. Eso significa menos calorías quemadas mientras estás activo. Trata de tomar un puñado de arroz integral, avena o batata antes de entrenar.

5. Ejercitarse con pesas demasiado rápido
Se siente genial entrenar en una cantidad de tiempo eficiente, pero cuando se trata de poner en marcha el metabolismo, la prisa es un desperdicio. Este se debe a que existen grandes beneficios provenientes de los aspectos excéntricos (por ejemplo, bajar una pesa) de estos movimientos. Esto resiente los músculos más que el acto de levantar el mismo peso. Requieren más esfuerzo del cuerpo para repararse y demandan más energía calórica para hacerlo. En otras palabras, cuando estés haciendo pesas, trata de bajar lentamente para notar un mayor esfuerzo. Investigadores griegos demostraron que las mujeres que realizaron un ejercicio de fuerza semanal centrado en este movimiento aumentaron su gasto de energía en reposo y la quema de grasa entre 5 y un 9 por ciento durante un período de ocho semanas.

6. Pensar que los frutos secos engordan
Una investigación publicada en el American Journal of Clinical Nutrition encontró que los ácidos grasos poliinsaturados, particularmente los que contienen las nueces, pueden mejorar la actividad de ciertos genes que controlan la quema de grasa, lo que significa que comer algunas nueces puede quemar más calorías durante todo el proceso. Unos 30-40 gramos equivale a un pequeño puñado de nueces, y una vez al día resultará genial para tus objetivos. Y si quieres algo salado o dulce, hay miles de refrigerios que te ayudan a desarrollar músculo y arruinar la flacidez.

7. Entrenar suave
Unos investigadores de Australia descubrieron que cuando las mujeres realizaban un entrenamiento HIIT (de alta intensidad) de 20 minutos tres veces por semana, perdían casi 3 kilos más que las que se ejercitaban durante 40 minutos a un ritmo constante los mismos días. ¿Por qué? Básicamente, si bien el entrenamiento de intervalos de alta intensidad es de menos duración que un entrenamiento de cardio regular, da como resultado un mayor consumo de oxígeno tras el ejercicio, lo que significa que luego continuarás quemando calorías durante un período de tiempo ciertamente mayor.

8. Comer pocas proteínas
La proteína es algo excelente para el metabolismo. Te llena, lo que te hace menos propenso a buscar alimentos centrados en la misma función. Según las investigaciones, puede aumentar la quema de calorías después de las comidas hasta en un 35 por ciento, y te ayuda a desarrollar músculo, que es como un manto corporal incinerador de calorías que funciona duramente mientras estás en reposo. No cabe duda de que debe ser un componente fijo en cada comida. Si estás en contra de la carne roja, puedes probar la proteína vegana, que te proporciona los mismos beneficios para quemar grasa, suprimir el hambre e implementar el músculo.

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